SERGIO FERNÁNDEZ

Tanto la arquitectura como la fotografía son oficios de connotaciones complejas y diversas. Ejercicios de procesos que expresan la variante dinámica de la vida - colisiones, enmendaduras, encubrimientos y revelaciones. Siendo arquitecto de formación y fotógrafo autodidacta mi propuesta se estructura en base a una importante presencia de elementos paisajistas y arquitectónicos en los cuales me apoyo para realizar una mirada crítica a los conceptos de historia, identidad y territorio del Perú.

 

Siempre tuve una marcada inclinación hacia la fotografía, una herramienta que me permitía plasmar mis inquietudes visuales. Tras ejercer profesionalmente como arquitecto y haber experimentado con el manejo del espacio y la luz, sentí una necesidad por aproximarme al medio fotográfico, que de alguna manera me alejaba de todos los largos procesos y diversos agentes involucrados en la práctica arquitectónica. La fotografía me permitía pensar y sentir en una misma dirección, canalizando de forma directa mi lenguaje visual.

 

Mi campo de trabajo e investigación se concentran principalmente en los desiertos periféricos de las ciudades de la costa peruana. Me interesan las arquitecturas anónimas que ocupan territorios en los paisajes áridos que forman las extensiones del desierto costeño. Persigo los elementos arquitectónicos abandonados que parecieran tener vida y que sobreviven a los tiempos y se regeneran al ser apropiados.

 

Recuro muy pocas veces a la improvisación. Influye mi formación académica como arquitecto que me obliga a ser riguroso al momento de establecer los lineamientos del proyecto fotográfico durante el proceso creativo. Trabajo con fotografía analógica, específicamente en formato medio y de placas. Esto me lleva a tener un método de producción bastante medido y calculado, a diferencia de la fotografía digital en la que tienes una inmediatez absoluta en todos sus procesos. El tiempo se vuelve un elemento importante en el proceso creativo.

 

Comparto la idea que el oficio de crear consiste en el arte de hacer conexiones. Toda idea es hija de una idea anterior y cada nueva idea gira en espiral alrededor de la idea inicial. Creo que es importante recurrir al origen de nuestros recuerdos porque esa es la fuente de nuestra mayor identidad; la patria es la infancia. La imaginación es el arte de combinar los recuerdos; es esencial para mí saber cómo percibir. Percibir de tal manera que mi visión no sea distorsionada por el análisis racional. Trato de aprender el difícil arte de ver con inocencia y creo que en cualquier acto creativo autentico hay una preeminencia de la duda seguida por la intuición.

 

Mi trabajo no está dirigido a descubrir y expresar mi verdad, sino mis dudas. Creo que una imagen puede equivaler a un sentimiento directamente sin intervención del lenguaje. Procuro que el espectador se cuestione y se dé cuenta que nada es lo que parece ser. Creo que la duda debería ser el estado natural del hombre, es el único camino que permite avanzar.

 

 

Sergio Fernández © 2016